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martes, 9 de diciembre de 2008

(No) solo para futboleros

"Es una locura. No importa qué miembro de la CBD (Confederación Brasilera de Fútbol) aprobó este plan. No estamos en Chile y no estamos tratando con peruanos. Si esto se sabe, los ingleses no lo pasarán por alto. Por amor a Dios, tengan en cuenta que el presidente de la FIFA es inglés..."

Más que preocupante, la frase resulta sintomática. La cita pertenece a un dirigente brasilero que desaprobaba la medida de sobornar al árbitro del encuentro Portugal ante el cuadro verdeamarelho. Esta, es un extracto del libro ¿Cómo se robaron la copa? de David Yallop.

El contexto está situado en el mundial de Inglaterra 1966. Cuatro años antes, en el mundial de Chile '62, el árbitro peruano Arturo Yamazaki junto al juez de línea, también peruano, Esteban Marino, habían sido sobornados para hacer de la vista gorda y amnistiar al brasilero Garrincha. De esta manera, el hábil wing pudo jugar la final contra Checoslovaquia. El soborno en cuestión fue inducido por el entonces postulante a la FIFA y presidente de la CBD, Joao Havelange.

La 'aceitada' ya rondaba desde décadas atrás, incluso mucho más atrás que aquella cita...la amnistía, lógico, que también.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Se va a extrañar...

La desafiliación de Perú a la élite mundial futbolística, leáse la FIFA, ha generado consenso en la cada vez más sufrida hinchada peruana: la salida inmediata de Manuel Burga, el presidente de la Federación Peruana de Fútbol. Y es que las voces de protesta se han aunado más y más, conforme el dirigente más detestado del fútbol peruano llamaba a la confianza del presidente Alan García para servir intermediario con Woodman, en un canal deportivo de Argentina.

¿Alan de intermediario? Como diría una señorita de veinte años asidua concurrente de las playas del kilómetro 97, en un lenguaje más localista con no pocos ribetes de pituquería made in Lima: !hello!

Pese a que haya 96 % de aprobación según la última encuesta realizada sobre la desafiliación de Perú, la medida dolerá y mucho. Y es que, a opinión personal, lo que más se va extrañar es el campeonato peruano. Si bien la medida puede ser rectificada este 20 de diciembre, la realidad dicta que el acuerdo entre Burga y Woodman va resultar más difícil que juntar a Ampuero y Hildebrandt.

Más que la selección, es el carácter ad-hoc del campeonato peruano que su ausencia se sentirá. Y es que me arriesgo a afirmar que no pocas personas no cambian la señal de Cable Mágico por DirecTV solo para ver su julgo peruano.

Es por ello, dedico este post a recordar algunas recuerdos muy particulares que me quedaron en la retina del recuerdo :

- Tomás 'el ratón' Silva, aquel uruguayo con notoria melena, anotaba un hat trick y César Charún conectaba un cabezazo para sellar el 4 a 0 frente a San Agustín. Era 1992, cuando a mis noveles ocho años, mi padre me llevó al estadio del distrito de Breña. Las bancas rojas de madera en la tribuna norte del Lolo Fernández fueron las primeras que me acogieron en mi incipiente afinidad con el equipo crema.

- Aquel octogonal del 1994, en el que los equipos animadores eran: León de Huánuco, Deportivo Sipesa de Chimbote, San Agustín, un equipo representante del colegio , y el Sport Boys, aparte claro de los tres 'grandes' conocidos en la tradición futbolera del país. Cada partido del octogonal era pronóstico reservado. La U, Alianza y Sporting Cristal tenían que sudar más de lo que esperaban para ganarles al resto de equipos.

Ese León huanuqueño tenía en sus filas a unos nóveles y enjutos Edson -El cheta- Domínguez y Giuliano Portilla. Aquel jugaba de 6 y el que fuera campeón de la Copa Sudamericana en el 2003, de 10. Y si el Sport Boys tenía a Marquinho como uno de las mejores contrataciones de ese año, Danny Chumpitaz no se cansaba de anotar goles de tiro libre para el cuadro de San Agustín. Por su parte, el Sipesa de Chimbote tenía a Ader Cruz como punta de lanza (Recuerdo a fin de año que una portada de El Bocón era una de Cruz en la plaza de armas de Chimbote y abajo una red de pescador. El titular decía pescador de goles. Y es que resulta que por esos días cercanos a las fiestas navideñas, Ader se convirtió en un delirio para los equipos de la capital por tenerlo en sus filas).

- En el mismo año, en Matute se jugaba el clásico del fútbol peruano y ocurrió lo inesperado: Nunes ganó por K.O. a Alex Kopriva, delantero argentino de Alianza Lima. El resultado quedó en la anécdota (1 a 0 a favor del cuadro íntimo). La perplejidad fue común en los hinchas, árbitros, jugadores, técnicos y televidentes. Después de eso, un juego de Súper Nintendo trató de extender el recuerdo, un año después. Claro, la piratería y el 'ingenio' peruano le echó una mano para mostrar aquella escena al inicio del juego.

- Aunque me duela en el alma, el 6 a 3 que le propinó Alianza a la U en el 95, es uno de esos momentos que también recuerdo. Claro, con un sabor agrio: como si tuviera hambre y en vez de un suculento menú jugoso, solo ingiero un mísero paquete de Marquesitas. Aquella tarde, la torpeza era la única cualidad del portero paraguayo Celso Guerrero, quien desde esa día la trinchera norte lo declaró persona no grata.

- Deportivo Municipal vs Platense(Argentina): Era verano de 1998, cuando, sin ningún amago de austeridad, las alcancías de la dirigencia edil se rompieron para comprar un equipazo. El hermano de Diego Maradona, Lalo, fue el fichaje soñado. Pues, era al fin y al cabo, un Maradona en nuestras tierras. Y los dirigentes, llevándose por la emoción de la hinchada y algo demagogos, trajeron al Platense de Argentina para probar su dream team. Esa noche el resultado quedó 3 a 2 y el estadio Nacional estaba repleto. La dupla Ma-Ma comenzaba a asustar a los equipos capitalinos: Lalo Maradona y Roberto Martínez parecían darse pases casi sin mirar. Claro que el hermano del Pelusa no disfrutaba de la misma popularidad de uno de los mejores del mundo.

- La corrida de Rossi: Tarde de domingo de 1995 y la U jugaba el clásico alternativo ante Sporting Cristal. 1 a 1 el marcador y Martín Yupanqui, arquero de facciones que calzaban con su apellido, le había tapado un penal a Jorge Soto, aquel de corrida de tranco largo. Después de algunas jugadas y más fouls, Rossi, el brasilero de melena rubia, se envalentona y corre desde la mitad de la cancha, mientras Jorge Soto lo sigue. El delantero crema llega al aréa, patea y anota: Soto nunca se animó a siquiera tocarlo.

Son solo algunos momentos de varios que he podido seguir contando. Ya no veremos celebraciones por demás elocuentes como aquella de Rómulo Fernández cuando, con camiseta del Atlético Grau de Piura, se subió a una ambulancia para tocar el claxón. Ya no veremos aquel gallo que se metió en un partido de la Copa Perú. Ya no veremos risibles contrataciones que, a principios de cada año, hacían los equipos, quienes sus dirigentes las anunciaban con ciego optimismo. Ya no veremos, en fin, al fútbol peruano...Ojalá, pensandólo mejor, no nos desafilien.

jueves, 7 de agosto de 2008

Más que coincidencias...

A propósito del venidero partido de Perú contra Venezuela, sorprende ahora la omisión de frases por demás populacheras, demagógicas, para el balcón de Alan García, como el "sí se puede" en la prensa deportiva esta última semana. Cual conciliábulo, ahora sí estamos más que mal, avalado y más que confirmado por el último puesto de Sudamérica en el también último ranking de la FIFA.

De todas maneras, y teniendo esta particular coyuntura, aprovecho para traer a colación algunas pequeñas coincidencias entre el discurso del hincha promedio y el del peruano, por no decir limeño, que vive del chorreo económico digamos.

Los comentarios de las gentes en la previa de la última Copa América nos daban como favoritos: "Tenemos un equipazo", "Con Pizarro, Farfán y Guerrero la hacemos", recuerdo que así eran las frases, provenientes de un inusitado y empalagoso triunfalismo. Pero la persona que mantenía un discurso más calmo, más reservado, era sancionado desde con una mirada de desprecio como ser víctima de una burla en consenso de grupo. Si alguien, por esos días, mencionaba: "Somos los últimos", resultaba ser una injuria, algo que no admitía perdón. Para nada. Era, en fin, considerado un enemigo, un traidor de la patria.

No muy lejos se está de una curiosa analogía, cuando no se comparte el speech de los políticos de nuestros días, cuando estos se jactan del éxito macroeconómico y todo ese rollo. De inmediato, lo etiquetan de ser un peligro para el país, un subversivo en crecimiento. Y es que uno de los intentos de este gobierno es estandarizar las opiniones sobre el chorreo económico y sus variantes. Como si se hubiera dictaminado sacar una ley en el que todos los peruanos tenemos que decir lo mismo. Los matices, tampoco, son bienvenidos. En un país, con gran cultura dictatorial, donde los libros de autoyuda tiene alta demanda (otro dato que confirma el hecho de que tiene que haber alguien que nos diga qué cosa hacer para algo) se tiene por ideas centrales los blancos o negros. Nada de grises. Si no se comparte eso, pues también resultaría un enemigo de la patria.