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jueves, 19 de febrero de 2009

"Compañera" premiada en el día del APRA


El Partido Aprista Peruano está de aniversario y, claro, no piensa escatimar esfuerzos para que la fiesta no sea sino un verdadero faenón. Sin embargo, la coyuntura que rodea al cumpleaños número 82 del partido parece ensombrecer los festejos. Hechos de corrupción como el interminable caso Petrogate, la Contraloría General de la República y comisiones nombradas que no justifican en nada su formación no solo dejan mucho que desear. En este sentido, la designación de Meche como ministra del Interior, en reemplazo del desprestigiado Remigio Hernani es un billete conocido. El borrón y cuenta nueva ya no paga.

La intención del oficialismo es clara. Ante la desesperación por la crítica, y su orgullo- absurdo por cierto- por no querer reconocer sus errores, cambian al fusible oxidado, Hernani (antes Alva Castro y Pilar Mazetti), por un conocido de la casa. Alguien que conozca cómo se maneja la oratoria escurridiza del aprismo en el poder. Cabanillas ya ha sido ministra, de Educación, en el primer gobierno aprista.

Por el momento, no se sospecha ninguna intención tras su designación. Digamos, el argumento del copamiento aprista en el poder es tan viejo como la corrupción tanto así que, de alguna manera, lo dejamos a la resignación. Así, Mirko Lauer da una opinión al respecto:

"Eficiente como es para ciertas cosas, Cabanillas no parece parte de ningún diseño estratégico. Lo más probable es que simplemente le haya tocado su momento en la rotación de dirigentes apristas por los altos cargos. Que haya ofrecido reorganizar la PNP es digno de saludo, pero no debemos hacernos muchas ilusiones."

Apenas en dos meses de este 2009, dos ministros han salido de dos carteras por demás polémicas: Economía e Interior. La salida de Hernani como la de Valdiviezo respondieron al reclamo social que iba agrietando, cada vez más, las tercas -más que sólidas - bases apristas. Resultaba imposible seguir con ese juego de oído sordo, por más tufillo mandón. De todas maneras, los cambios no dan como para ilusionarse.

En todo caso, lo que sí puede preocupar es ese caracter de sargenta que alguna leyenda popular y la oposición le han sembrado a lo largo de su carrera política. Una compañera perteneciente a ese sector 'duro' y anquilosado del APRA. Eso, sin duda, puede causar más de un dolor de cabeza para Meche. Pero lo principal es el posible incremento de las protestas en el país.

Por su parte, la Defensoría del Pueblo ya había advertido, algunas semanas atrás, que no son pocos los conflictos sociales que se vienen. Es ahí donde la reciente ministra del Interior tendrá la difícil misión de no seguir en esa onda de satanizar, perseguir como si estuviera en una cacería de brujas, a personas que muestren una postura contraria. O que no hayan más Melissa Patiño detenidas sin prueba alguna. Que esta suerte de maccartismo peruano, de paranoia incurable, si no termine que se reduzca. Y que también, la lección de Pómac haya sido aprendida para que tampoco efectivos policiales no pierdan vida por alguna negligencia del ministerio cuestionado.

Por último, al menos, un fragmento de una columna de Aldito Mariátegui siempre nos alegra el día:

" Puesto difícil, con "getta" (mala suerte en italiano), este que asume Cabanillas. A nadie durante este gobierno le ha ido bien allí. Por un lado, el país tiene una calle difícil, con sindicalistas rojos fregados, oenegeístas extremistas en el campo, invasiones, cortes de carreteras, crimen y supernarcos. De otro parte, existe una "caviarada" hipercrítica, cuyos representantes se creen unos genios en la materia, lo que es irónico, pues su máximo gurú es el ex ministro toledista Rospigliosi, protagonista de las debacles evitables y cantadas del "Arequipazo" e Ilave. Pero como es liso y telegénico, lo vemos pontificar muy conchudamente por tv. También las ONG caviares de DD.HH. meterán su cuchara, con el IDL metiendo chismes y Aprodeh obstaculizando."

jueves, 22 de enero de 2009

Muertos en vano




La muerte de los dos policías en el Santuario de Pómac, declarado Patrimonio Cultural y ubicado en el departamento de Lambayeque, causa más que la cotidiana indignación de ver con impotencia a un Estado ineficiente y que se preocupa más por votaciones por Internet para la imagen en el exterior, que por la propia agenda de necesidades en el interior del país.

Si en el 2005 un informe policial afirmaba que en Pómac había gente armada, seguramente aprovechándose de los pobladores quienes vivían, por necesidad, en una invasión ¿por qué no se tomó las debidas previsiones del caso? Pregunta que, en estos tiempos, resulta propio de una broma pesada. Siempre hubo inseguridad en el país !Vaya descubrimiento!

Aquellos fujimoristas que levantan en hombros a su ídolo de barro y mesías dictador, que llaman dictador, se cierran en un espacio reducido, donde la realidad les va sembrando grietas a su falacia. Terrorismo o no terrorismo, la violencia en el país siempre la hubo. Cuando el régimen transitorio de Paniagua, se intentó una reforma policial, mas esta se detuvo gracias a que los que le sucedieron obedecieron a otras políticas que abrazaban el cortoplacismo y figuretismo.

La imagen de la Policía, por otro lado, otra obra made in Fujimori, se disgregó en una manchada de coimas y de la estirada de mano. Desde ahí, aquella institución, como muchas otras en el país, perdió legitimidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta los matices y no llevarlo a extremos ni dogmas: existe pues, todavía una policía que lucha por los ideales de una seguridad del país. La muerte, para ellos, ya es algo más que una posibilidad, sin llegar necesariamente a fundamentalismos chovinistas. Sobre todo, si se trata de la seguridad en las regiones, fuera de Lima, donde cuadros de narcotráfico y otros, se agazapan dentro de los pobladores. La consecuencia: muertes de efectivos policiales en vano. Un sacrificio que, en su momento, García, ministros,congresistas y demás súbditos lloraron de manera apócrifa para montar un escenario de luto; pero que al día siguiente, pasaron al olvido.

Un trabajo de inteligencia es, en estos casos, lo imperante, como con el GEIN, que capturó a Abimael y los cuadros senderistas, como la DIRANDRO, quienes descubrieron la red de chuponeadores. La inteligencia y no la fuerza bruta.

Las protestas no pararán ni con estas desafortunadas muertes. El centralismo histórico y el olvido permiten que ocurran la seguidilla de muertos, tanto civiles como policías. Pensar en una reforma policial, como en otros sectores, sería lo más lógico. Una reestructuración urgente. Ergo, sabemos que la razón en la politiquería peruana no encuentra unanimidad.

El oportunismo cuándo no

Se escuchó pues a congresistas llamar a las organizaciones de Derechos Humanos para que se solidaricen con el fallecimiento de los policías. Por el amor de Dios, ¿acaso no les entra en su ortodoxia que los Derechos Humanos son inherentes a la persona humana? ¿Qué son universales?

Pero, cómo siempre no faltan panfletos aficionados, como la infaltable columna de Aldito Mariátegui o La Razón del desconocido, fujimorista, Uri Ben Schmuel (mucho gusto), aparte de congresistas como Lourdes Alcorta y Meche Cabanillas, quienes acusan el silencio de estas organizaciones
(!derecha strikes back!), hoy en algunos medios apareció un comunicado de parte de la Coordinadora de Derechos Humanos titulado:"EXIGIMOS SANCIÓN A QUIENES AGREDEN A LA POLICÍA NACIONAL"

Y es que, insisto, con un verdadero trabajo de inteligencia, ninguna de las partes, pobladores, infiltrados o policías, hubiera salido afectado. Y, con ello, los inflitrados terminarían pagando su condena. Como en el paro agrario del año pasado, en el que se perdieron vidas civiles, ahora son policías quienes cobran vida. No hay que polarizar el debate, en todo caso. El sistema es el que falla.

Ahora, seguramente, la derecha que parece imperar, al menos en el establishment limeño, tomará medidas más que autoritarias, propias de una guerra sin cuartel, donde se sacrificará los derechos fundamentales de la persona. Sería lamentable, aunque no sorpresivo. Digamos, es lo que más ganas tienen Alan García, Giampetri y El Comercio (perdón Hugo Guerra), por mencionar a algunos.

Mencion aparte

"Si hasta Kennedy lo asesinaron" fue la frase del día, de parte del ministro del Interior, Remigio Hernani. Una frase que supera por largo tramo al lapsus de García cuando presentó al ministro de Economía, Luis Carranza: 1986. Fuera de lo cómico, resultó desagradable para los familiares y para la gente que sí tiene un rollo social con su país, fuera de esas caretas del patriotismo, paternalista y gourmet, de Meche Aráoz. Lamentable.

Demás está decir la ineficiencia del ministro del Interior. Claro no es que su renuncia vaya a ser la solución. Pero mucho menos con su presencia en dicha cartera. Por lo menos, se daría un primer paso.