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jueves, 12 de febrero de 2009

!Fuerza Lucía!

Una de las principales razones por las que los noticieros matutinos no gozan de un consensuado prestigio es producto de mostrar esas escenas 'desgarradoras', según el cliché- argot periodístico, de muertes y accidentes en las carreteras y autopistas del país.

Pero, de dónde nos podemos enterarnos si no de estas imágenes o noticias, tanto en la televisión como en la prensa, de dónde. A pesar de que algunos arguyan morbosidad, es a través de estas que se puede ver la inefacia del gobierno para reducir la alta tasa de mortalidad causadas por el tráfico terrestre. Muertes y familiares que, entre la desesperación y desolación, se rinden ante la indignación de no poder hacer nada. Nada, ni siquiera lo que más le corresponde, en este caso: reclamar justicia. Pues este es un país, en el que mandan unas reglas tácitas, invisibles, obvias. Las mismas que dictan que al desamparado no es compatible para el Ejecutivo, salvo cuando épocas electorales.

Hoy una compañera de la universidad me envió un correo, en el que una cadena recordaba- y de paso, combatía también la amnesia casi generalizada que siempre acecha- el estado de salud de Lucía Donet. La niña de apenas seís años, reciente campeona del concurso nacional de Marinera, se encuentra en estado de coma, por haber sido parte de un accidente automovilístico.

Por supuesto, el principal responsable no está detenido en estas horas que escribo este post. Apenas estuvo en la comisaría un par de horas- nada más- y luego devuelto a las calles, con sus 18 boletas de infracciones de tránsito. Sí, 18 infracciones y el día de mañana, seguramente, de nuevo al volante ¿Dónde está el plan Tolerancia Cero que solo atina a contar pacientemente a más huérfanos y viudas?¿Dónde la seguridad para el transeúnte? ¿Dónde las autoridades que no han hecho más que pistas, pistas y más pistas, donde se sacrifican espacios públicos, veredas y ciclovías?

Desde aquí, le deseo una muy pronta recuperación a la niña. Que ojalá no forme parte de la infinita cifra de muertes. No tiene por qué. El domingo fue ella, mañana puede ser cualquier otro familiar nuestro, y la justicia sigue siendo ese ente desconocido, muy lejano, ubicado en ese terreno donde los valores y la ética miran cómo un país puede ser tan indiferente ante la sufrimiento ajeno.

No porque la agenda esté marcada por la política de tanto faenón se va a permitir que algunos no nos percatemos de la realidad de la calle, la del ciudadano de a pie, la de nosotros mismos!...




!Fuerza Lucía!

martes, 3 de febrero de 2009

!Seguridad para todos!

El título no es gratuito. El atentado contra la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz ha dejado algo más que menudas grietas en materia de seguridad ciudadana. El consenso popular, recogido por los medios, ha indicado que los atacantes son sicarios, que buscan a sus víctimas tras un estudio premeditado, urdido y planificado.

Como en las películas de El Padrino o El Gángster Americano, dicha teoría toma forma la hipotésis de un algún cuadro de mafia digitado desde alguna esfera o grupo de poder. Además, la ingrata coincidencia del incidente con el sorpresivo y buen accionar de la Fiscal en cuanto al caso de los petro audios incrementa las sospechas de una advertencia por parte de una gente con poder.Cualquier parecido con la fantasía, es mera coincidencia.

En su columna, Mirko Lauer apunta hacia una constante de actos violentos en el país:

"Sería un error considerar el atentado a la Fiscal de la Nación solo en el contexto de la investigación de los petroaudios. No es ni remotamente un atentado más. Lo que acaba de suceder constituye una evidente escalada en el clima de multifacética violencia que se está volviendo a hacer un lugar en la vida pública peruana".

Descartando una teoría u otra, se pone en evidencia (por si algún ingenuo, ministro u autoridad no se dio cuenta aún) la falta de efectivos policiales y, como consecuencia, la inseguridad no solo en Lima, sino en el país. No había que esperar a que pase tal atentado a la fiscal para que abriéramos los ojos, pero claro la tara del centralismo nos hace pues menospreciar o, en todo caso, disminuir los incidentes del interior del Perú. Desde hace un tiempo, remanentes de Sendero junto al narcotráfico influyen en la forma de vida de las personas que viven aledañas al VRAE. Eso, además de secuestros al paso a familias no solo adineradas sino también de personas emprendedoras que prosperan en su micro empresa. Las calles no se encuentran muy seguras del todo.

Así, ahora vemos un cuadro más complicado de resolver. Por si fuera poco, un ministro del Interior que no tiene nada que envidiarle al anterior, Alva Castro, en cuanto a ineficiencia se refiere. Si es vulnerable un equipo de seguridad como el de la Fiscal de la Nación (que felizmente pudo evitar el ataque de los supuestos sicarios), entonces las autoridades en cuestión tendrán que replantear varias gestiones. Pensar en una reforma puede ser muy tarde y, lo que es peor, podría tener un peor costo de vidas.

En el blog Espacio Compartido, Fernando Rospigliosi nos invita a la reflexión:

"El atentado contra la fiscal Echaíz marca una nueva etapa en el deterioro de la seguridad en el Perú. Una de las herencias más nefastas que nos dejará el gobierno de Alan García el 2011, es un país mucho más inseguro del que recibió"

No solo se trata de proteger -ad hoc- a los fiscales que ejercen una labor elogiable como Gladys Echaíz en casos donde se pone en jaque a instituciones y empresas que, aprovechando su nombre, hacen y deshacen el mercado y el Estado como les venga en gana (las reglas gangsteriles del libre mercado out of control). Sin lugar a dudas, en un país donde la delincuencia, el narcotráfico y terrorismo aún no han sido del todo superados, su labor resulta significativa y digna, si no heroica. Los fiscales y demás autoridades judiciales -que tratan de alejarse de la ruma de papeles y trámites archivados- saben el peligro que corren. Por ello, la seguridad del caso.

Sin afanes de dármelas de experto en materia de seguridad, se debe re-plan-tear-se ciertos temas a fin de un país más seguro. Que García y compañía chequeen los noticieros matutinos, donde los secuestros, asesinatos por mafias o simples homicidios (si es que el término simple no menosprecie la infortunada muerte de la persona). No es solo un cambio de ministro (por más torpezas o pachotadas que hable o haga, aunque sí sería un primer paso). Se trata, finalmente, de un programa integral de seguridad. De una necesidad de reestructuración que, sin llegar a una reforma aún, pueda aplacar a un corto plazo la mayoría de baches. La apertura a otras voces, entonces, será imprescindible para nuevas propuestas. Veremos si el gobierno de García no ponga reparos en eso.

La inseguridad tiene varias ramas por las que preocuparse. No una solución para la aglomeración de cosas por hacer, sino, claro saber diferenciar, a qué se está enfrentando y en qué territorio. La inteligencia, aquí, resulta imprescindible. La ausencia de esta generó la muerte de dos policías en el Santuario de Pómac.

jueves, 22 de enero de 2009

Muertos en vano




La muerte de los dos policías en el Santuario de Pómac, declarado Patrimonio Cultural y ubicado en el departamento de Lambayeque, causa más que la cotidiana indignación de ver con impotencia a un Estado ineficiente y que se preocupa más por votaciones por Internet para la imagen en el exterior, que por la propia agenda de necesidades en el interior del país.

Si en el 2005 un informe policial afirmaba que en Pómac había gente armada, seguramente aprovechándose de los pobladores quienes vivían, por necesidad, en una invasión ¿por qué no se tomó las debidas previsiones del caso? Pregunta que, en estos tiempos, resulta propio de una broma pesada. Siempre hubo inseguridad en el país !Vaya descubrimiento!

Aquellos fujimoristas que levantan en hombros a su ídolo de barro y mesías dictador, que llaman dictador, se cierran en un espacio reducido, donde la realidad les va sembrando grietas a su falacia. Terrorismo o no terrorismo, la violencia en el país siempre la hubo. Cuando el régimen transitorio de Paniagua, se intentó una reforma policial, mas esta se detuvo gracias a que los que le sucedieron obedecieron a otras políticas que abrazaban el cortoplacismo y figuretismo.

La imagen de la Policía, por otro lado, otra obra made in Fujimori, se disgregó en una manchada de coimas y de la estirada de mano. Desde ahí, aquella institución, como muchas otras en el país, perdió legitimidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta los matices y no llevarlo a extremos ni dogmas: existe pues, todavía una policía que lucha por los ideales de una seguridad del país. La muerte, para ellos, ya es algo más que una posibilidad, sin llegar necesariamente a fundamentalismos chovinistas. Sobre todo, si se trata de la seguridad en las regiones, fuera de Lima, donde cuadros de narcotráfico y otros, se agazapan dentro de los pobladores. La consecuencia: muertes de efectivos policiales en vano. Un sacrificio que, en su momento, García, ministros,congresistas y demás súbditos lloraron de manera apócrifa para montar un escenario de luto; pero que al día siguiente, pasaron al olvido.

Un trabajo de inteligencia es, en estos casos, lo imperante, como con el GEIN, que capturó a Abimael y los cuadros senderistas, como la DIRANDRO, quienes descubrieron la red de chuponeadores. La inteligencia y no la fuerza bruta.

Las protestas no pararán ni con estas desafortunadas muertes. El centralismo histórico y el olvido permiten que ocurran la seguidilla de muertos, tanto civiles como policías. Pensar en una reforma policial, como en otros sectores, sería lo más lógico. Una reestructuración urgente. Ergo, sabemos que la razón en la politiquería peruana no encuentra unanimidad.

El oportunismo cuándo no

Se escuchó pues a congresistas llamar a las organizaciones de Derechos Humanos para que se solidaricen con el fallecimiento de los policías. Por el amor de Dios, ¿acaso no les entra en su ortodoxia que los Derechos Humanos son inherentes a la persona humana? ¿Qué son universales?

Pero, cómo siempre no faltan panfletos aficionados, como la infaltable columna de Aldito Mariátegui o La Razón del desconocido, fujimorista, Uri Ben Schmuel (mucho gusto), aparte de congresistas como Lourdes Alcorta y Meche Cabanillas, quienes acusan el silencio de estas organizaciones
(!derecha strikes back!), hoy en algunos medios apareció un comunicado de parte de la Coordinadora de Derechos Humanos titulado:"EXIGIMOS SANCIÓN A QUIENES AGREDEN A LA POLICÍA NACIONAL"

Y es que, insisto, con un verdadero trabajo de inteligencia, ninguna de las partes, pobladores, infiltrados o policías, hubiera salido afectado. Y, con ello, los inflitrados terminarían pagando su condena. Como en el paro agrario del año pasado, en el que se perdieron vidas civiles, ahora son policías quienes cobran vida. No hay que polarizar el debate, en todo caso. El sistema es el que falla.

Ahora, seguramente, la derecha que parece imperar, al menos en el establishment limeño, tomará medidas más que autoritarias, propias de una guerra sin cuartel, donde se sacrificará los derechos fundamentales de la persona. Sería lamentable, aunque no sorpresivo. Digamos, es lo que más ganas tienen Alan García, Giampetri y El Comercio (perdón Hugo Guerra), por mencionar a algunos.

Mencion aparte

"Si hasta Kennedy lo asesinaron" fue la frase del día, de parte del ministro del Interior, Remigio Hernani. Una frase que supera por largo tramo al lapsus de García cuando presentó al ministro de Economía, Luis Carranza: 1986. Fuera de lo cómico, resultó desagradable para los familiares y para la gente que sí tiene un rollo social con su país, fuera de esas caretas del patriotismo, paternalista y gourmet, de Meche Aráoz. Lamentable.

Demás está decir la ineficiencia del ministro del Interior. Claro no es que su renuncia vaya a ser la solución. Pero mucho menos con su presencia en dicha cartera. Por lo menos, se daría un primer paso.