
Aldito M. ya no sabe qué hacer para subir las ventas de su diario. La apelación a su racismo no puede ocultarse más. Y, si bien es cierto, que la nota periodística de Correo de ayer obedece a una lógica de su mismo director, esta no deja de ser menos deleznable.
Esta vez, la diatriba fue contra la congresista nacionalista Hilaria Supa. Una mujer quechuahablante, quien tiene como segundo idioma el castellano. Un castellano no exento de motosidades e imperfecciones, que son propias de una segunda lengua aprendida no por una política de estado que tenga a la educación como factor incluyente e integrador, sino por sus propios medios. Autodidacta por necesidad. Por sobrevivir en la capital, debido al abandono y la ineficiencia del Estado.
No voy a hablar si la mencionada congresista merece su curul o no (Su currículum, al menos, deja en jaque a varios personajes de otros partidos). Tal juicio, en todo caso, sería para todos los congresistas. Varios otros letrados conocidos que pululan el Salón de los Pasos Perdidos, con los hombros inflados y terno para la foto, se van en faenones y aceitadas;son del todo amorales para escurrirse en diversas bancadas y formar alianzas ad hoc hoy por ti mañana por mi: cómo es.
El mismo Aldito M. no tiene coherencia alguna en sus columnas, en la misma conjugación y articulación de frases, muy aparte de como ya mencioné sus otroras frases hirientes salpicadas de racismo y discriminación por montones. Así y todo, es director de un medio de comunicación. Por otro lado, Fritz Du Bois de Perú 21, renombrado economista por las élites limeñas, tiene sus horrores en su columna diaria. La Primera se encargó de desnudar aquellas faltas que abundaron en las líneas del economista.
Aquí un fragmento:
"Lo que Fritz Du Bois escribió sobre educación, en su editorial del viernes pasado, acentúa nuestra preocupación por la crisis educativa en el Perú, si la escritura del director de un diario que se presume serio fuera –como debe serlo- un indicador más para hacernos un juicio al respecto. De hecho, resulta impresionante que en tan breve espacio, empezando por el mismo título, pueda desplegarse tal cantidad de desaciertos lógicos y gramaticales de orden elemental. Dice el título: “La aspiración por (sic) la educación”. Es de suponer que si no se refería a “aspirar” algo, en tanto inhalar, en cuyo caso, ciertamente, ocurre “por” (p. e.: “por” las fosas nasales… ¡Dios nos libre!), lo que habría querido decir es: “La aspiración a la educación”. Aspiramos, por tanto, a que corrija tal error, al menos en el título." El resto de la columna, aquí.
Y nadie le dice que use Coquito.

Lo grafica bien Heduardo. Por Dios, qué verguenza sentiría el recordado y añorado Amauta.
Lo que se pone en relieve no es un juzgamiento por quién maneja un léxico más o menos florido, ni mucho menos de moralina. Lo que se trata es el respeto a la integridad de la persona. Y eso es algo que Aldito no aprende, debido a su visión del Perú, la cual comienza en Dasso y termina en el Jockey Plaza.

La última caricatura, obra y gracia de Álvaro Portales.