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viernes, 24 de abril de 2009

Aldito M. sale del clóset


Aldito M. ya no sabe qué hacer para subir las ventas de su diario. La apelación a su racismo no puede ocultarse más. Y, si bien es cierto, que la nota periodística de Correo de ayer obedece a una lógica de su mismo director, esta no deja de ser menos deleznable.

Esta vez, la diatriba fue contra la congresista nacionalista Hilaria Supa. Una mujer quechuahablante, quien tiene como segundo idioma el castellano. Un castellano no exento de motosidades e imperfecciones, que son propias de una segunda lengua aprendida no por una política de estado que tenga a la educación como factor incluyente e integrador, sino por sus propios medios. Autodidacta por necesidad. Por sobrevivir en la capital, debido al abandono y la ineficiencia del Estado.

No voy a hablar si la mencionada congresista merece su curul o no (Su currículum, al menos, deja en jaque a varios personajes de otros partidos). Tal juicio, en todo caso, sería para todos los congresistas. Varios otros letrados conocidos que pululan el Salón de los Pasos Perdidos, con los hombros inflados y terno para la foto, se van en faenones y aceitadas;son del todo amorales para escurrirse en diversas bancadas y formar alianzas ad hoc hoy por ti mañana por mi: cómo es.

El mismo Aldito M. no tiene coherencia alguna en sus columnas, en la misma conjugación y articulación de frases, muy aparte de como ya mencioné sus otroras frases hirientes salpicadas de racismo y discriminación por montones. Así y todo, es director de un medio de comunicación. Por otro lado, Fritz Du Bois de Perú 21, renombrado economista por las élites limeñas, tiene sus horrores en su columna diaria. La Primera se encargó de desnudar aquellas faltas que abundaron en las líneas del economista.

Aquí un fragmento:

"Lo que Fritz Du Bois escribió sobre educación, en su editorial del viernes pasado, acentúa nuestra preocupación por la crisis educativa en el Perú, si la escritura del director de un diario que se presume serio fuera –como debe serlo- un indicador más para hacernos un juicio al respecto. De hecho, resulta impresionante que en tan breve espacio, empezando por el mismo título, pueda desplegarse tal cantidad de desaciertos lógicos y gramaticales de orden elemental. Dice el título: “La aspiración por (sic) la educación”. Es de suponer que si no se refería a “aspirar” algo, en tanto inhalar, en cuyo caso, ciertamente, ocurre “por” (p. e.: “por” las fosas nasales… ¡Dios nos libre!), lo que habría querido decir es: “La aspiración a la educación”. Aspiramos, por tanto, a que corrija tal error, al menos en el título." El resto de la columna, aquí.

Y nadie le dice que use Coquito.



Lo grafica bien Heduardo. Por Dios, qué verguenza sentiría el recordado y añorado Amauta.

Lo que se pone en relieve no es un juzgamiento por quién maneja un léxico más o menos florido, ni mucho menos de moralina. Lo que se trata es el respeto a la integridad de la persona. Y eso es algo que Aldito no aprende, debido a su visión del Perú, la cual comienza en Dasso y termina en el Jockey Plaza.


La última caricatura, obra y gracia de Álvaro Portales.

sábado, 24 de enero de 2009

El verdadero faenón

Hoy, en su líbelo llamado Correo, Aldito Mariátegui responde a la ONG Manuela Ramos, sobre una supuesta ofensa a las personas que viven en el Ande. No exenta de algunas críticas, la ONG en mención debe de estar más indignada con la respuesta. Como todos los días, Mariátegui demostró su espíritu fascistoide. Ese mismo que acusa, paranoico, a las izquierdas. Aquí va fragmento:

"A ver. ¿Dónde viven estas campesinas? En los Andes. ¡Entonces son andinas! Como alguien que vive en los Alpes es alpino o mediterráneo quien mora a orillas de ese mar. No sé de dónde creen que andino es un término o una característica racial, salvo por la huachafada de moda de usar este término geográfico como una categoría racial políticamente correcta (aunque peor es el humalista cobrizo).

Y, lamentablemente, estas campesinas son víctimas de su falta de conocimientos. Ergo, son ignorantes. Y como son gente rural, pues son campesinas. Entonces es válido escribir ignorantes mujeres andinas porque es la triste realidad. Peyorativo, segregador y racista hubiese sido llamarlas indias brutas o alguna condenable barbaridad similar. "

El 'periodista', que prende velitas para que PPK salga presidente en las próximas elecciones, afirma que las campesinas " son víctimas de su falta de conocimientos. Ergo, son ignorantes."

Pregunto, dentro de mi ingenuidad universitaria y de practicante pre profesional, ¿ignorantes de qué? ¿de los faenas de la politiquería? ¿de la capital, por su legítimo derecho a vivir en sus tierras? ¿de los balconazos y de paso zapatazos de nuestro rollizo mandatario? ¿Ignorantes acaso de un Estado que los ignora?

Pregunto, nuevamente, ¿acaso el señor Aldo M. no es ignorante del pensamiento mágico religioso de los Andes? ¿acaso conoce el sistema de trabajo de ellos? ¿acaso no es ignorante de la cultura milenaria que poseen aquellas campesinas? Pero, en su lógica ad hoc Aldito piensa que todos son unos cavernarios, anclados en el pasado, prehistóricos y por ello, ignorantes.

En verdad, leer lo que piensan señores como el mencionado es un ejercicio de autoflagelación diaria, pero saludable, ya que al fin y al cabo, podemos ver que la idea de integración y patriotismo que afirmaban tener en las cumbres del pasado año son tan reales como las mismas cumbres pero en una sueño. Lo lamentable es que un cierto sector de la capital se ha quedado estancada en el pasado colonial. Eso esel establishment reinante !Vaya descubrimiento por el amor de Dios!

Lo mismo sucedió, para variar, con El Comercio, la semana pasada con su 'denuncia' en primera plana. En esta acusaba a las adolescentes de Apurímac de aprovecharse del programa social 'Juntos', haciéndose embarazar adrede para así obtener los 100 soles de beneficio. Qué visión para más centralista. Por supuesto, en la nota, no hubo alguna fuente que confirmara tal versión.

En esto, un aporte reconfortante fue el de Alberto Adrianzén, quien en su columna de hoy en La República. Así, Adrianzén menciona lo paradójico del asunto: cómo El Comercio se espanta por una 'filtración' (que revela las grietas en la política del programa sociales del país) y se calla cuando se trata de chorreos. Es decir, cuando les cae alguito de lo mucho que abunda un mínimo sector de Lima.

"Por eso las preguntas que hay que hacerle a El Comercio son las siguientes: qué es una “cruel distorsión”: que las madres se embaracen por 100 soles (lo que es muy discutible, más allá de que puedan existir algunos casos) o que, más bien, gracias a que existe el programa “Juntos” se comience a descubrir el drama de las adolescentes embarazadas en Apurímac. Una “cruel distorsión”, sospecho, es que a estas madres adolescentes, recientemente “descubiertas” por los médicos y por El Comercio, no se les den los 100 soles al mes."

Estas visiones sesgadas, parcializadas, polarizan la sociedad. Generan citas como:“Esto de cambiar las reglas, cambiar los contratos, nacionalizar, que es un poco una idea de una parte de los Andes, lugares donde la altura impide que el oxígeno llegue al cerebro, eso es fatal y funesto…” o que alguien se refiera a los peruanos como "llamas y alpacas" . Provocan, así, que la población desatendida, en todo su derecho a elegir, vote por alguien populista. La historia lo dicta así: de aquella indiferencia, salió un Fujimori. Por citar solo un ejemplo.

Sucesos como los mencionados son las taras históricas del país. Los baches mentales que permiten un pensamiento único. Del establishment. Consecuencia de ello son los actuales faenones, dictaduras, dictablandas, chorreos y mineras a granel.

!Esto es el verdadero faenón!...Deplorable